ME LLAMO ROSA Y SOY ADICTA AL AZÚCAR

Esta terrible frase fue una realidad gran parte de mi vida, fui adicta al AZÚCAR. Estaba enganchada, “necesitaba” comer azúcar. Oigo a diario en mi consulta, frases como: “ tengo ansiedad”, “no puedo dejar de comer chocolate”, “necesito” comer chocolate,” necesito tomar coca-cola”, “tengo un vació que me lleva a comer dulce”…

¿El motivo? El azúcar,  en todas sus versiones.

Confesarme ahora es fácil, lo reconozco, porque ya lo he dejado atrás. Pero no es tan difícil te lo aseguro. Ten información, experimenta, valora y luego eliges.

Lo mejor es poder elegir, y tu puedes.

Con la sinceridad como estandarte, te reconozco que  es delicioso al paladar, eso nadie lo discute, ¿verdad?, pero no solo de placer vive el hombre y  nuestro organismo no solo no lo necesita, sino que puede convertirse en un auténtico veneno si abusamos de él. La cantidad hace el veneno.

EL AZÚCAR UNA DROGA SPI-COACTIVA

En mi aventura por llegar a sentirme mejor, más sana, más vital y poder plantar cara a  mi enfermedad, el Crohn, me llevó a  ver que cada vez hay más detractores y son muchos expertos cualificados, los que califican al azúcar refinada como una droga. Demostrando que llega a nuestro cerebro, por las mismas vías neuronales que los opiáceos,  y proporciona  sensación de bienestar, igual que las drogas comunes, a esto se la llama droga spi-coactiva. Aquí fue cuando me dije que esto ya era demasiado.

La dependencia a los psi-coactivos empieza cuando se produce la exposición repetida a sustancias que provocan la necesidad de seguir consumiéndola, con el fin de prevenir la aparición de un síndrome de abstinencia.

Eso justamente es lo que nos pasa cuando comemos demasiada azúcar, necesitamos comer una vez y otra, para no sufrir el mono, que en su cara más coloquial puede ir  disfrazado  de ansiedad,  dolores de cabeza,  sensación de debilidad, hambre, irritabilidad, somnolencia, depresión,  fatiga, falta de concentración.  ¿Te suena? Y lo más complicado es que esa adicción es difícil de detectar, reconocer y evitar.

En 2013 investigadores de la Universidad de Connecticut descubrieron que los productos ricos en azúcar pueden ser tan adictivos como la cocaína: estimulan el cerebro de la misma manera. Algunos especialistas opinan que estos productos representarían aún mayor peligro que las drogas debido a que son accesibles y asequibles.

Aquí se ve como se estimula la misma parte del cerebro al ingerir las dos sustancias.

Además un consumo excesivo está relacionado con muchas patologías,  y se ha demostrado, que el azúcar refinado y las comidas que se convierten rápidamente en azúcar en la sangre,  son pro-inflamatorias, es decir, crean y promueven la inflamación en nuestro cuerpo.  La inflamación va asociada a muchas enfermedades y procesos infecciosos de nuestro cuerpo. (enfermedad de Crohn).

Además:

El azúcar puede causar ansiedad, dificultad de concentración y mal humor.

El azúcar alimenta las células del cáncer.

El azúcar aumenta el crecimiento incontrolado de la cándida.

El azúcar puede causar hemorroides.

El azúcar puede causar venas varicosas.

El azúcar puede contribuir a la osteoporosis.

El azúcar puede causar somnolencia.

El azúcar causa alergias alimentarias.

El azúcar provoca obesidad.

El azúcar provoca envejecimiento prematuro de la piel.

El azúcar puede causar dolores de cabeza, incluyendo migrañas.

El azúcar puede causar depresión.

El azúcar puede producir mareos.

El azúcar puede ser tóxico, similar al alcohol.

El azúcar causa presión arterial alta en obesos.

Quizás a estas alturas, tú estarás pensando, pero si yo solo tomo azúcar con el café; pues el dato a tener en cuenta es que el 80% de los productos  que podemos comprar en un supermercado llevan azúcar añadida,( zumos, embutidos, productos lácteos, conservas, refrescos…)  El azúcar ayuda a los procesos de conservación, color y esponjosidad, y mejora el sabor de los alimentos, así, todo está más bonito, más tierno y más rico, nos entra mejor por los ojos y compramos más. ¿ Las consecuencias? Que más da. No olvidemos que quien nos da de comer es una industria, y poco hará ni ha hecho, por nuestra salud en contra de bajar sus beneficios.

¿QUÉ HACE EN NUESTRO CUERPO EL AZÚCAR?

 Lo explicaré en forma de metáfora, con algo más de lírica, como es nuestro enganche con el azúcar.

Digamos que es como si nos subiésemos en una noria, pero sin el señor que está en la cabina y nos dice cuando ha acabado el viaje. Así, estaremos  siempre dando vueltas. Consumo azúcar, la noria sube hacia lo más alto. Ahora es cuando nuestro nivel de azúcar en sangre sube, ahora es cuando: me siento bien, que rico lo que he comido, en la noria el paisaje es precioso, nos sentimos bien, euforia por la emoción de la subida y emocionalmente geniales, activos, subidón. Pero la noria siempre baja y nuestro nivel de azúcar en sangre también. Cuanta más azúcar en sangre haya más fuerte es la bajada, tu páncreas se ve obligado a segregar más insulina lo que nos hace sentir primero con mucha energía y luego con mucha fatiga, (noria arriba, noria abajo) y el proceso sigue en  el hígado  que convierte el azúcar en grasa, ahí es cuando engordamos.

Y la noria vuelve a subir y el proceso se repite una y otra vez, el señor que hace parar  la noria definitivamente se ha ido para siempre, y nosotros solos no somos capaces de bajarnos. Incluso después de esa fatiga, mal estar, no podemos hacer nada por bajar de la noria, es más fuerte la sensación de recompensa, de premio, que el mareo de subir y bajar ( ansiedad, fatiga, dolores de cabeza.. ) solo nos queda saltar en marcha. ¿Pero… quién se atreve?

Este es el primer paso para saltar de la noria, saber y reconocer los síntomas. Ánimo.!!

Si te ha gustado me encantaría que compartieses, ayudar a los demás creando consciencia y teniendo información es aportar también nuestro granito de arena.

 

 

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